DEJAR EL JUEGO

LA LUDOPATÍA NO ES UN VICIO.

La ludopatía se caracteriza por la práctica, de manera compulsiva, de uno o más juegos de azar. Además, puede afectar en la vida diaria de la persona que se ve afectada por esta adicción, de tal forma que la familia, el sexo o incluso la alimentación pasa a ser algo totalmente secundario, por lo que puede ser perjudicial para la salud. Por lo tanto, no se debe de confundir la ludopatía con un vicio, puesto que en estos casos nos encontramos ante una grave enfermedad crónica, una adicción.

Con frecuencia un familiar o las personas más cercanas van detectando los cambios en su estado de ánimo (irritabilidad, mal humor, poca tolerancia, preocupación intensa, ansiedad, insomnio, etc.)

No necesariamente aquella persona con un diagnóstico de ludopatía acude diariamente y a toda sala de juego que encuentra a su paso, sino más bien, por lo general, fija su atención en una o dos y puede acudir, tal vez, solo fines de semana o alguna vez al mes. Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 1995) el comportamiento de juego desadaptativo será caracterizado por lo menos  por cinco o más de los siguientes criterios:

 

 

CRITERIOS PARA SABER SI ES LUDÓPATA
  • En primer lugar, la preocupación por el juego (ej., preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, compensar ventajas entre competidores  o pensar otras formas de conseguir dinero con el que jugar).
  • También está la necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
  • Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o detener el juego.
  • Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego.
  • El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (p.ej., sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión).
  • Después de perder dinero en el juego, se vuelve otro día para intentar recuperarlo (tratando de ‘cazar’ las propias pérdidas).
  • Engañar a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.
  • Cometer actos ilegales, como falsificación, fraude, robo o abuso de confianza para financiar el juego.
  • Se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo, pareja y oportunidades educativas o profesionales debido al juego.
  • Confíar en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

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