LA INTERVENCIÓN FAMILIAR

¿Qué tratamos en la Intervención Familiar?

En la enfermedad de adicción, la familia del adicto es clave a la hora de entender y tratar el problema de adicción. La Intervención Familiar, es una pieza clave tanto para el inicio del tratamiento del adicto, como para el mantenimiento de la abstinencia en la deshabituación. Éstas intervenciones están enfocadas al ámbito global del adicto, es decir, familia, pareja y amigos que no saben cómo ayudarle.

Es importante que la familia se sienta escuchada y apoyada. Pero no solamente se ha de hablar del “problema” se debe intervenir en él. La Intervención Familiar, hará efectiva la implicación de la familia en el tratamiento de adicciones. La intervención se realiza sobre cada miembro de la familia, que se considera parte del problema y por ende, de su resolución.

Desde el enfoque sistémico, la intervención familiar se lleva a cabo considerando a la familia como un sistema en el que cada miembro influye y a su vez se ve afectado por el comportamiento del otro.

CUANDO LA FAMILIA ESTÁ DESESTRUCTURADA

Cuando la familia se encuentra desestructurada, o la adicción es consecuencia de una historia familiar conflictiva, es más fácil llegar a concienciar al sistema familiar sobre la necesidad de buscar ayuda y solucionar el problema. Otras veces, cuando el problema surge en familias sin episodios conflictivos y con un adecuado desarrollo dentro del núcleo familiar, es importante trabajar la disposición al tratamiento, para definir más fácilmente el problema y solventarlo en lugar de intentar gestionarlo tapándolo por vergüenza o minimizando las consecuencias del consumo del familiar adicto.

LA FAMILIA NO ES LA ÚLTIMA EN ENTERARSE

Aunque en ocasiones se diga que la familia es la última en enterarse, el entorno del adicto, percibe el problema con el consumo antes que él. La familia o el entorno del adicto, suelen acudir a informarse sin la persona que padece el problema, o le llevan a los centros obligados, sin conciencia del problema. Redefinir el problema, centrándolo no sólo en los consumos sino también en las dificultades en la relación familiar que existan en ese momento y los problemas que provocan, aunque el adicto todavía no reconozca el daño que le está produciendo la droga, permite la posibilidad de iniciar un tratamiento.

LA FAMILIA, A VECES, PUEDE EMPEORAR LA SITUACIÓN.

Si la familia o no está involucrada en el origen de la adicción, cuando el problema ya es evidente, la familia sufre y éste sufrimiento requiere de ayuda profesional para solventarlo.

Aunque la familia se centre y vuelque en el adicto, desgraciadamente, algunas de sus decisiones no serán acertadas e incluso pueden empeorar el problema. Incorporando a la familia en el tratamiento, se organizarán esfuerzos, se descartarán las estrategias improductivas y se potenciarán las productivas.

EL SEGUIMIENTO ES IMPORTANTE

Un buen seguimiento familiar es la mejor garantía de continuidad en el tratamiento para los adictos.

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